E.S.E. Hospital San Rafael Tunja

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Nuestra ESEencia la vida!

Dona sangre por una maternidad segura

 

El 14 de junio de cada año se celebra en todo el mundo el Día Mundial del Donante de Sangre. Su objetivo consiste en concienciar sobre la necesidad de disponer de sangre y productos sanguíneos seguros y en agradecer a los donantes su contribución a salvar vidas humanas.

 

Diariamente mueren unas 800 mujeres por complicaciones del embarazo y el parto. La mayoría de esas muertes se registran en los países en desarrollo: más de la mitad en el África subsahariana, y cerca de un tercio en Asia Meridional. El mayor riesgo de mortalidad materna corresponde a las adolescentes de menos de 15 años.

Las hemorragias graves durante el parto y el puerperio con una importante causa de mortalidad, morbilidad y discapacidad a largo plazo. No obstante, el acceso a suficiente sangre y productos sanguíneos seguros sigue siendo problemático en muchos países.

 

¿Cuáles son algunos de los mitos, y los hechos, sobre la vacunación?

 

 

Entre el 24 y el 30 de abril, la Organización Mundial de la Salud celebra la Semana Mundial de la Inmunización. Por eso compartimos un artículo importante sobre la vacunación que este organismo a dispuesto para desmentir los mitos sobre la aplicación de las vacunas.

 

Mito 1: Las mejores condiciones de higiene y saneamiento harán desaparecer las enfermedades; las vacunas no son necesarias. FALSO

 

Hecho 1: Las enfermedades contra

 

 las que podemos vacunar volverían a aparecer si se interrumpieran los programas de vacunación. Si bien la mejor higiene, el lavado de las manos y el agua potable contribuyen a proteger a las personas contra enfermedades infecciosas, muchas infecciones se pueden propagar independientemente de la higiene que mantengamos. Si las personas no estuvieran vacunadas, algunas enfermedades que se han vuelto poco comunes, tales como la poliomielitis y el sarampión, reaparecerían rápidamente.

 

Mito 2: Las vacunas conllevan algunos efectos secundarios nocivos y de largo plazo que aún no se conocen. Más aún, la vacunación puede ser mortal. FALSO

 

Hecho 2: Las vacunas son muy seguras. La mayoría de las reacciones vacunales son generalmente leves y temporales, por ejemplo, un brazo dolorido o febrícula. Es más probable padecer un trastorno grave por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna. Por ejemplo, en el caso de la poliomielitis, la enfermedad puede provocar parálisis; el sarampión puede causar encefalitis y ceguera, y algunas enfermedades prevenibles mediante vacunación pueden ser incluso mortales. Aunque un solo caso de trastorno grave o defunción por vacunas ya es demasiado, los beneficios de la vacunación compensan con creces el riesgo, dado que sin las vacunas se producirían muchos más trastornos y defunciones.

 

Mito 3: Las enfermedades prevenibles mediante vacunación están casi erradicadas en mi país, por lo tanto no hay motivos para que me vacune. FALSO

Hecho 3: Si bien las enfermedades prevenibles mediante vacunación son actualmente poco comunes en muchos países, los agentes infecciosos que las provocan siguen circulando en algunas partes del mundo. En un mundo sumamente interconectado, esos agentes pueden atravesar las fronteras geográficas e infectar a cualquier persona no protegida.  Por consiguiente, hay dos motivos fundamentales para vacunarse, a saber, protegernos a nosotros mismos y proteger a quienes nos rodean.

 

Mito 4: Las enfermedades de la infancia prevenibles mediante vacunación son algo inevitable en la vida. FALSO

Hecho 4: Las enfermedades prevenibles mediante vacunación no tienen por qué ser “algo inevitable en la vida”. Enfermedades tales como el sarampión, la parotiditis y la rubéola son graves y pueden acarrear importantes complicaciones tanto en niños como en adultos, por ejemplo, neumonía, encefalitis, ceguera, diarrea, infecciones del oído, síndrome de rubéola congénita (si una mujer contrae rubéola al principio del embarazo) y defunción.

Todas estas enfermedades y sufrimientos se pueden prevenir mediante las vacunas. Los niños no vacunados contra estas enfermedades quedan innecesariamente vulnerables.

 

Mito 5: La administración simultánea de más de una vacuna puede aumentar en los niños el riesgo de efectos secundarios nocivos, que a su vez pueden sobrecargar su sistema inmunitario. FALSO

 

Hecho 5: Las pruebas científicas revelan que la administración simultánea de varias vacunas no conlleva ningún efecto secundario sobre el sistema inmunitario del niño. Los niños están expuestos cotidianamente a cientos de sustancias extrañas que desencadenan una respuesta inmunitaria. Un niño está expuesto a muchísimos más antígenos como consecuencia de un resfriado común o una faringitis, que por las vacunas. Las principales ventajas de la administración simultánea de varias vacunas es que requiere menos consultas ambulatorias, lo que permite ahorrar tiempo y dinero y aumenta las probabilidades de que los niños completen el calendario de vacunación recomendado. Además, la posibilidad de recibir una vacunación combinada, por ejemplo, contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola, supone menos inyecciones.

 

Mito 6: La gripe es solo una molestia y la vacuna no es muy eficaz. FALSO

 

Hecho 6: La gripe es mucho más que una molestia. Es una enfermedad grave que cada año provoca entre 300.000 y 500.000 defunciones en todo el mundo. Las embarazadas, los niños pequeños, los ancianos con problemas de salud y cualquiera que padezca un trastorno crónico, por ejemplo, asma o cardiopatía, corren un alto riesgo de infección grave y muerte. La vacunación de las embarazadas conlleva el beneficio adicional de proteger a sus recién nacidos.

 

La vacunación inmuniza contra las tres cepas de mayor prevalencia circulantes en una estación dada. Es la mejor manera de reducir sus probabilidades de contraer una gripe grave y contagiar a otros.

 

Mito 7: Es mejor la inmunización por la enfermedad que por las vacunas. FALSO

 

Hecho 7: Las vacunas interactúan con el sistema inmunitario para producir una respuesta similar a la que produciría la infección natural, pero no causan la enfermedad ni exponen a la persona inmunizada a riesgos de posibles complicaciones.

 

 

Consuma sal pero moderadamente

 

El Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia ha formulado una Guía Práctica para el consumo de sal en nuestro país. A continuación, reseñamos algunas indicaciones para tener en cuenta en nuestra dieta diaria.

 

1.     Consuma alimentos variados y nutritivos

 

Incluya en la alimentación diaria frutas, verduras y hortalizas de diferentes colores, leguminosas (lenteja, garbanzo, fríjol), cereales integrales, nueces, lácteos bajos en grasa, carne magra, pescado y huevo.

 

2.     Disminuya el consumo de grasas saturadas y evite las comidas rápidas

 

El consumo habitual de grasas saturadas, que se encuentran en manteca, mantequilla y carnes rojas, es perjudicial para la salud. También se encuentran en productos de pastelería, galletas y postres. Consumir hamburguesas, papas fritas, empanadas y pollo frito solo aportará calorías, abundante grasa y pocos nutrientes y fibra.

 

3.     Aumente el consumo de frutas y verdura

 

Consumir 3 frutas y 2 verduras mejora la salud y nutrición del cuerpo. Frutas como mango, guayaba, melón, naranja y durazno, aportan vitaminas A y C, necesarias para el sistema inmunológico, la visión y la digestión. Las verduras son ricas en minerales y vitaminas indispensables para activar la mente, proteger el corazón, mantener el rendimiento físico y el sistema nervioso.

 

4.     Vigile su peso corporal

 

Primero mida su estatura y peso. A continuación realice la operación: divida su peso (kgs.) sobre su altura (mts) al cuadrado, así tendrá como resultado el índice de masa corporal (IMC), que en adultos se clasifica de la siguiente manera:

Peso bajo: IMC menos a 18,5

Peso normal: IMC entre 18,5 y 24,9

Sobrepeso: IMC igual o mayor a 25

Obesidad: IMC igual o mayor a 30

 

5.     Evite el consumo de bebidas azucaradas

 

A las bebidas como gaseosas, refrescos y aquellas a base de frutas se le agregan azúcar, aportando solo calorías vacías (que carecen de nutrientes). Las personas que consumen bebidas azucaradas tienen mayor riesgo de padecer enfermedades como obesidad y diabetes. Prefiera beber agua, en lugar de refrescos y gaseosas.

 

6.     Limite el consumo de sal en su alimentación

 

No utilice sal en la mesa para agregarla a las comidas. Evite el uso de salsa de tomate, mayonesa y alimentos elaborados con alto contenido de sodio como enlatados, embutidos, carnes frías y caldos de carne o gallina.  Prefiera los alimentos frescos.

 

7.     Selecciones y prefiera alimentos integrales

 

Éstos tienen mayor valor nutricional que los alimentos refinados. Además conservan su contenido de vitaminas, especialmente E y B, y minerales. El alto contenido en fibra permite convertir la grasa en energía, evitando que se acumule en los tejidos y arterias, previniendo enfermedades cardiovasculares y varios tipos de cáncer.

 

8.     Maneje y conserve los alimentos correctamente

 

Seleccione alimentos sanos y frescos, use agua segura, lávese las manos con jabón antes de preparar los alimentos y después de ir al baño. Así mismo, lave y desinfecte todas las superficies y utensilios. Lave las frutas y verduras antes de consumirlas. Separe los alimentos crudos de los cocinados.  Proteja los alimentos de insectos y consérvelos a temperaturas adecuadas.

 

9.     Lacte a su bebé y apoye a las mujeres que deciden lactar

 

Una vida saludable comienza con el consumo de leche materna, porque es el mejor alimento que puede darse al bebé desde que nace hasta los seis meses de edad, ya que proporciona todos los nutrientes y defensas para el crecimiento y desarrollo.

 

10.  En Colombia “5 al día”

 

El consumo de hortalizas y frutas en Colombia es muy bajo, menor a 70 kilos por persona al año, lo cual deduce un consumo menor de 200 gramos al día de estos alimentos. La Organización Mundial de la Salud sugiere que como mínimo una persona debe consumir 400 gramos de fruta y hortaliza al día para mantener una buena salud.

 

Fuente: www.minsalud.gov.co

 

 

De regreso al colegio evite y elimine los piojos

Los piojos son unos parásitos incómodos, difíciles de detectar y eliminar, pues pasan de cabeza en cabeza, a través de bufandas, gorros y sábanas. Para muchos padres se convierten en un dolor de cabeza cuando sus hijos regresan a clases, ya que provocan irritación, picazón y lesiones en el cuero cabelludo.

 

Consejos para prevenir los piojos

-       Los niños deben llevar el cabello recogido o corto, ya que los piojos se acomodan especialmente detrás de las orejas y en la zona de la nuca, por ser zonas cálidas.

-       Lavar los uniformes del colegio todos los días, así como las bufandas y los gorros es obligatorio. Así mismo, mantener las sabanas, almohadas y cojines limpios es lo ideal.

-       Usar lociones preventivas que se encuentran en las farmacias como acondicionadores especiales, ayudan a prevenir los piojos, utilizándose en el lavado diario del pelo.

-       Revisar semanalmente el cuero cabelludo de los niños es muy efectivo.

 

¿Cómo eliminarlos?

-       Descarte los remedios caseros porque no garantizan efectividad.

-       Tratamiento con champú es la mejor opción, se encuentran en cualquier farmacia o droguería. Usualmente éstos traen peine especial con púas delgadas que ayudan a arrastras los huevos, larvas y piojos fuera del cuero cabelludo.

-       El contagio entre familiares es muy probable, por eso lave la ropa de los niños aparte, así como las fundas, sabanas, cojines y almohadas con agua caliente; además de evitar el contacto directo con otras cabezas.

-       Las uñas cortas y limpias puede evitar la infección de heridas que producen los niños a l rascarse.

 

-       Avisar en el colegio es importante para que los docentes alerten a los padres de que existen piojos en la escuela y tengan en cuenta las presentes recomendaciones.

 

Fuente: www.saludbienestar.com.co

¿Cómo dejar de fumar?

 

El año nuevo puede ser un momento perfecto para que encontrar la fuerza de voluntad para abandonar el tabaco. Recordar que no es solo una cuestión social o estética es una prioridad al dejar de fumar, así como lo son los motivos médicos, aquellos que tienen secuencias por toda nuestra vida como padecer un cáncer, una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, EPOC o bronquitis, por citar algunas que desencadena el tabaco que causa 1 de cada 10 muertes de adultos en el mundo.  

Según la Sociedad Americana de Cáncer (

 

American Cancer Society), no existe manera correcta de abandonar el hábito de fumar, existen algunos requisitos para lograrlo con éxito: tomar la decisión de dejar de fumar, fijar una fecha y establecer un plan para dejar de hacer, manejar los síntomas de abstinencia y mantenerse sin fumar.

1.    Tomar la decisión de dejar de fumar: La persona que desea dejar el cigarrillo debe ser autónoma y tener el compromiso real. Pensar por qué quiere dejar de fumar es uno de los primeros pasos (preocupación sobre alguna enfermedad relacionada con el hábito, ser consciente de los beneficios de abandonarlo); así como sentirse preparado para emprender este camino.

 

2.    Fijar una fecha y establecer el plan para dejar el hábito: Escoja una fecha no muy lejana, el tiempo prudente es al mes de tomar la decisión de dejar de fumar, así dará tiempo para preparar su plan; no deje pasar más tiempo en el cual usted pueda cambiar de opinión.

 

3.    Prepárese para el día que dejará de fumar: Muchas personas optan por dejarlo de repente, pero otras, una vez agendado el día de dejar el hábito, deciden empezar a fumar menos antes de la gran fecha, logrando disminuir el nivel de nicotina en el cuerpo, además de ayudar a reducir los síntomas de abstinencia. 

 

Prepárese para el día que dejará de fumar

La mayoría de los fumadores prefiere abandonar el hábito de repente y por completo, sin medicinas o reemplazo de nicotina. Ellos fuman hasta el "Día para dejar de fumar" y entonces dejan el hábito por completo.

Algunas personas puede que fumen menos cigarrillos por una o dos semanas antes de ese día. Otra manera de abandonar el hábito consiste en reducir un poco el número de cigarrillos que fuma al día. De esta manera, usted va reduciendo lentamente la cantidad de nicotina en su cuerpo.

Dejar de fumar es muy parecido a bajar de peso: requiere de un compromiso firme por largo tiempo. Los sustitutos de nicotina pueden ayudar a reducir los síntomas de abstinencia, pero éstos son más eficaces cuando se usan como parte de un plan para dejar de fumar que trate tanto el componente físico como el psicológico.

A continuación se presentan algunos pasos que le ayudarán a prepararse para el "Día para dejar de fumar":

·         Comunique a sus amigos y familiares el día en que dejará de fumar.

·         Deshágase de todos los cigarrillos y ceniceros que haya en su casa, automóvil y trabajo.

·         Tenga disponible sustitutos orales: goma de mascar sin azúcar, trozos de zanahoria, caramelos macizos, palitos de canela, agitadores de café, popotes o sorbetes y/o palillos de dientes.

·         Establezca un plan. ¿Utilizará terapia de reemplazo de nicotina u otros medicamentos? ¿Irá a alguna clase para dejar de fumar? Si es así, inscríbase de inmediato.

·         Practique la frase: "No gracias, yo no fumo".

·         Piense sobre sus intentos previos de dejar de fumar. Procure determinar qué fue lo que funcionó y qué fue inútil.

El éxito en dejar de fumar es cuestión de planificación y compromiso, no de suerte. Haga ahora mismo su propio plan. Algunas opciones incluyen usar la terapia de reemplazo de nicotina u otras medicinas, incorporarse a una clase para dejar de fumar, asistir a las reuniones de Nicotine Anonymous o utilizar materiales de autoayuda, tales como libros y folletos, o cualquier combinación de estos métodos. Para la mejor probabilidad de éxito, su plan debe incluir dos o más de estas opciones.

 

El día que dejará de fumar

El día que deje de fumar:

·         No fume. Esto significa en lo absoluto: ¡ni siquiera una bocanada!

·         Manténgase activo: trate de caminar, hacer ejercicio o participar en otras actividades o pasatiempos.

·         Tome mucha agua y jugos.

·         Comience a usar la terapia de reemplazo de nicotina, si así lo ha elegido.

·         Vaya a una clase para dejar de fumar o siga un plan de autoayuda.

·         Evite las situaciones de alto riesgo que conducen al impulso de fumar.

·         Evite las personas que fuman.

·         Beba menos alcohol o absténgase por completo.

·         Piense sobre cómo puede cambiar su rutina. Escoja una ruta distinta para llegar a su trabajo, beba té en vez de café, desayune en un lugar distinto o coma algo diferente.

Busque más información sobre las clases de pensamientos y tentaciones que surgen cuando usted trata de dejar de fumar, así como ideas que pueda usar como métodos para lidiar con o evitar estos pensamientos y tentaciones.

 

Use estas ideas para ayudarle a mantener su compromiso de no fumar

Evite la tentación. Manténgase lejos de personas y de los lugares que le tienten a fumar. Más tarde podrá manejarlos con mayor confianza.

 

Cambie sus hábitos. Por ejemplo, cambie las bebidas alcohólicas o el café por jugos o agua. Seleccione alimentos que no le den deseo de fumar. Tome una ruta diferente para llegar al trabajo, dé un paseo breve, en vez de hacer un receso para tomar café.

 

Mantenga sus manos activas: haga algo que reduzca su estrés. Practique actividades o haga algo que le mantengan las manos ocupadas (tejer, carpintería ligera, etc.) y que le ayuden a distraerse del deseo de fumar. Tome un baño con agua caliente, salga a caminar, o lea un libro.

 

Respire profundamente: cuando usted fumaba, respiraba profundamente al inhalar el humo. Ahora, cuando sienta deseos de fumar, respire profundamente e imagínese que sus pulmones se están llenando de aire fresco y limpio. Recuerde las razones que tuvo para dejar de fumar y los beneficios que obtendrá como ex fumador.

 

Fuente: www.cancer.org

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